¡Fue chévere mientras duró!


Hoy leía en Twitter una frase escrita por @n0ta_mental que decía “fue chévere mientras duró”. Y aunque no quería, la frase empezó a merodear mi cabeza y a inquietarme los pensamientos. Y me dije “cuánta razón”. Y es que casi todo es chévere mientras dura, pa’ que no nos enfoquemos solo en las relaciones afectivas. Lo malo es cuando las cosas se acaban, la post situación muchas veces no es agradable, porque hay una sensación de pérdida, la nostalgia típica de los finales o porque se quedaron con ganas de más.

Pero bueno, es inevitable no referirme a las relaciones sentimentales, igual somos seres sociales que establecemos diariamente relaciones (de todo tipo) y de eso vivimos, lo queramos o no. Y recordando la frase del principio, me repetía una vez más “cuánta razón”: cuando empezamos y permanecemos vinculados afectivamente con una persona llámese novio(a), amante, esposo(a), vacile, amigo(a) especial, cacho, levante, etc., las cosas suelen ser muy chéveres, se disfruta cada acción que se realiza conjuntamente. La otra persona se convierte entonces en ese complemento ideal, perfecto, carente de defectos, porque aunque sepamos que los tiene, los pasamos por alto, y nos enfocamos más en las cualidades y virtudes que esta tiene y que nos gustan mucho.

Así que no nos importa mucho si el novio es un poquito amargado, a veces sale con groserías, o dice mentiras, o la chica es muy vanidosa, caprichosa, un poco insegura, a veces cantaletosa, en fin, todo esto lo pasamos por alto “mientras estamos”, porque esa otra persona al mismo tiempo es la más cariñosa, la más atenta, la más detallista, la que nos consiente, la que te apoya y te ayuda en los momentos difíciles, la que te dice palabras bonitas que te animan, ustedes saben más que yo de todas esas cosas. Mejor dicho, la venda en los ojos es tan grande que no alcanzamos a dimensionar la complejidad de los defectos de ésta. Por algo dicen que “el amor es ciego”.

Pero resulta que por X o Y motivo, las cosas se acaban. Como todo, se terminan y hay que afrontar con dignidad lo que se viene. Para mí los finales no son de mi agrado, quisiera que las cosas durarán más o no se acabaran de la manera en que suelen terminar. Y bien, a muchos nos da la tusa terrible, que melancolía tan harta, los recuerdos hacen de las suyas, hasta soñamos con esa persona, vivimos de anhelos involuntarios, lloramos con cada canción que la letra exprese lo vivido o que nos recuerde a esa persona, en fin, entramos en una etapa de duelo total, nada envidiable.

Sin embargo, hay parejas que aunque terminen lo que tenían, pues continúan con una relación civilizada de “amigos”, de pronto el motivo del rompimiento no fue muy grave, o fue una cosa de común acuerdo, y no hay inconveniente en seguir frecuentándose de otra manera. Y sí, pues la idea es llevar todo pausado, un trato normal, sin rencores ni resentimientos, es otro cuento.

Pero…a muchos no se les da muy bien, eso de ser “buen ex”, por más que lo intenten. Cuando empiezan a relacionarse ya en otro contexto con la otra persona, que en un tiempo para ellos fue “perfecta” o al menos casi, con la que todo era amor y no había lugar para enfrentamientos amargos, ya en esta nueva etapa, cuando la venda se ha caído, empiezan a notar todos esos defectos que la ex pareja tiene, de hecho siempre los ha tenido, pero que por la vinculación sentimental que tenían, no se percataron de ellos o simplemente los ignoraron.

Y empiezan los conflictos, por pequeñas cosas. Es entonces cuando la chica se da cuenta que su ex amado es un amargado total, que nada le causa gracia, que es muy prepotente, “uy que guache”, “que man tan grosero”, “yo no sé cómo no me di cuenta antes”, y lo mismo pasa con ellos, “uy esta vieja es una inmadura”, “que niña tan caprichosa”, “que ridícula”, “es una loca total”, “quién me mandó a meterme con esa vieja”, etc.

Es más, muchas cosas que antes le gustaban de su pareja, luego las odian. Como lo dice Adriana Lucía en una de sus canciones “y lo que antes te gustaba, es lo que ahora te molesta”. Si la niña cantaba, entonces ahora dicen “uy y yo no sé quién le dijo que ella servía pa’ cantante”, cuando antes se moría porque la susodicha le cantara, o si el man habla mucho ella dice “uy no, es un charlatán de primera”, cuando antes le parecía un excelente conversador. Y así, con muchas situaciones. Si antes se dejaban mensajitos por todas las redes sociales, luego les parece que es una hartera y una pérdida de tiempo. Que complicados somos, en serio.

Y se confirma la frase todo “fue chévere mientras duró”. Aunque después tratemos de llevar la más cordial de las relaciones, saldrán a relucir estos pequeños conflictos, que a algunos no les afectan en lo absoluto, y a otros simplemente, los terminan alejando de una vez por todas, tal vez para evitar hacerse daño con agresiones absurdas. Y es que hay ex que se vuelven insoportables y solo aparecen y re-aparecen en tu vida para cantaletearte y criticarte por alguna acción, por lo que haces y dejas de hacer. Y es ahí, cuando muchas y muchos preferimos simplemente, que se los trague la tierra y no aparezcan más, porque de verdad, aunque ya no exista un nexo sentimental, suelen hacer daño con sus comentarios y amargarte el momento.

En mi caso, puedo decir que me pasó con una persona, con la que hace años tuve “algo”, y cada que regresa a mí, por alguna excusa tonta que se inventa, me hace la vida de cuadritos con reclamos y regaños pendejos. Y como me aburrí de eso, esta semana definitivamente lo mandé a volar. De resto, mantengo buena relación, con esos hombrecitos que han hecho parte de mi vida de una manera muy especial. Y lo mejor, no tengo quejas.

Y me despido diciendo: “no llores porque terminó, sonríe porque sucedió”. Y sí fue chévere mientras duró, de ¿qué te quejas?

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