domingo, 28 de febrero de 2010

"Tú vales mucho"...


El autoestima es una cosa jodida. Siempre he considerado tener “alta autoestima”, me quiero y valoro mucho. Sin embargo, hay momentos y circunstancias de la vida, que te hacen sentir todo lo contrario: el trapito sucio con el que limpiaron, la escoba con la que barrieron y dejaron olvidada, en fin, te llegas a sentir como la cosa más minúscula de la Tierra, el cero a la izquierda, aquello que no vale nada, cuando sin duda es lo contrario, por el hecho de ser seres humanos, ya valemos mucho, al menos para nuestro Creador.

Es por eso, que en esas ocasiones cuando nuestra autoestima la tenemos por el suelo (y en el peor de los casos, por el subsuelo), aparecen los amigos y personas que de una u otra manera siempre tratan de subirte el ánimo, de hacerte sentir importante, de reflexionar la situación, de mirar si vale la pena en realidad quedar en ese estado de “pordebajeada” en el que te encuentras.

Yo no tengo que hacer muchos esfuerzos pa’ que la gente note que no estoy en mi punto. Y es que siempre me destaco por ser muy alegre, recochera, bastante habladora, empalagosa. Así que en esos momentos de “emo”, el cambio es tan drástico que no pasa desapercibido. A veces no quisiera responder preguntas, tengo derecho a sentirme triste, a no compartir mi dolor. Sin embargo, la experiencia me ha enseñado que es mejor sacar todo eso que te duele, que te apachurra el corazón, que sientes que te atormenta, para así despejar el alma y la mente, conviene mucho purificarse, desahogarse y llenarse de nuevas y buenas energías.

La verdad, yo me siento muy afortunada por las amigas que me han tocado. Tal vez no esté todo el tiempo con ellas, ni las vea muy a menudo, pero aparecen justo cuando las necesito para alentarme con sus palabras, consejos, sus inventos para hacerme reír, para hacer que vuelva a ser la misma. Y ni hablar de mi mamá, que además es mi mejor amiga y la mejor consejera del mundo. Y después de escucharlas a todas dándome el respectivo “sermón” (que se los agradezco de todo corazón) la conclusión es muy simple: “TÚ VALES MUCHO”. Y es algo que se supone yo debo saber, debo tener súper claro, pero como todo en la vida, hay veces que las circunstancias parecen esmerarse por demostrarte lo contrario, y nos volvemos tan débiles que dejamos que nos afecten demasiado cosas que de pronto no merecen tanto desgaste de sentimientos, emociones y energías. Como lo dice mi gran amigo Rafael Narvaez “tú eres lo máximo, pero te dejas afectar por lo mínimo”, y así es, tal cual, cuestión que sé debo cambiar, mejorar, pero como todo en la vida es por procesos, paulatinamente iré adquiriendo la experiencia y madurez que me permita afrontar los problemas de una mejor manera.

Entonces, que sea esta la ocasión para agradecerles a todas esas personitas que siempre están pendientes de mí, que con sus palabras, frases, gestos, sermones, regaños, me hacen ver las cosas de la forma como deben ser y no como yo (muy cegada) las quiero y no las quiero ver. Que yo valgo mucho, es el cuento que tengo que terminar de creerme, y tenerlo muy presente cuando por esas situaciones el camino que tome esté lleno de espinas, dolor, desengaños, desilusiones, amarguras, sueños rotos… Porque sí, no me puedo detener, el mundo no se detendrá para que yo arregle mi corazón. La vida sigue y sigue y yo tengo que aprender a bailar al ritmo que me toquen.

“Mejores cosas vendrán” esa frase de cajón que tanto he escuchado, escucharé y seguiré escuchando a lo largo del recorrido llamado vida, es tan sabia en lo profundo. El tiempo sana las heridas y de eso ya he sido testigo, así que es cuestión de asumir una nueva y mejor actitud frente a la vida que sigue, y pensar que las cosas siempre pasan por algo, para bien o para mal.

Por eso, hoy he puesto de nuevo la sonrisa en mi cara, y estoy haciendo un ejercicio mental del carajo (la mente es poderosa, sí señor) pa’ seguir mi vida, feliz y sonriente, como me conocen todos los que me rodean. Nadie dijo que fuera fácil, pero por lo menos yo ya lo estoy intentando, y sé que saldré adelante y bueno, es bacano cuando recuerdas sin sentir dolor, y ese es el punto que quiero alcanzar. Porque aunque las cosas no todas las veces salgan como queramos, no podemos olvidar también los buenos momentos vividos y compartidos, esos que son los que verdaderamente alimentan el alma y te llenan la vida.

Cero resentimientos, cero rencores, mi corazón no es capaz de albergar tales sentimientos, además porque no es sano, eso es peor que un cáncer, te va matando silenciosamente. Nuevamente, gracias a todos mis amigos por las lecciones enseñadas y por hacerme saber lo valiosa que soy para ustedes y que debo ser para mí misma, y que por ningún motivo puedo permitir se me vulnere mi dignidad e integridad, en ocasiones, por mí misma. “¡TÚ VALES MUCHO!”, y ustedes valen el doble para mí...los quiero mucho.

P.D.: Agradecimientos especiales a:
*Arelis Vélez (mi mamá, mi mayor guía)
*Luisa Santiaga
*Lobitokun
*Karen Polo
*María Claudia Holstine
*Naty Marenco
*Frenny Aragón
*Kathy Gámez
*Carolina Jiménez
*Natali Romero
*Zuly Castro
*Caro Cervantes
*Rubén Miranda
*Siana González
*Adriana Caicedo
*Yohanna Caicedo
*Viviana Villafañe
*Viviana De Castro
*César Alejandro Peñatez
*Mauricio Díaz
*Mónica Mendoza
*Katherin Rosado
*Luisa María Jiménez
*Rafael Narváez Barandica
*Aleja Osorio
Y a todos los que me apoyan y me endulzan la vida con sus pechiches…!:)

miércoles, 24 de febrero de 2010

Líderes de opinión en la red se suman a la causa Caribe

Quienes trabajamos con medios electrónicos, páginas Web, blogs, videoblogs, redes sociales, comunidades virtuales, grupos de discusión, entre otros, manifestamos:

Teniendo en cuenta la solicitud de los ciudadanos del Caribe Colombiano que viven fuera de la región y el país de participar en el proceso de conformación de la Región Caribe como entidad territorial autónoma, además del papel que juegan las nuevas tecnologías en la integración de comunidades y en la apertura de espacios para la participación y el debate, los bloggers y administradores de contenidos en Internet de la región nos hemos unido al proceso de regionalización que actualmente se impulsa en el Caribe.

El propósito de nuestro aporte es contribuir en la divulgación de los eventos, informaciones y en la apertura de espacios digitales para el debate de esta campaña en nuestros blogs, páginas de internet, grupos de discusión y con nuestros contactos en las redes sociales (Facebook, Twitter, Youtube)

La invitación sigue abierta para que otros bloggers y administradores de contenido en internet de la Región Caribe se vinculen y contribuyan a la masificación de esta propuesta de integración y autonomía regional a través de la red.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Tratar de revivir, tratar de estar mejor...

Para mí, todos los días pertenecen a una canción distinta. Aunque #yoconfieso que muchas veces suelo repetir canción por varios días...! Esto va encaminado a mi estado de ánimo, a las circunstancias de la vida, las alegrías y tristezas del momento, en fin, a lo que estoy sintiendo en determinado momento...

La canción de hoy es TRATAR DE ESTAR MEJOR de DIEGO TORRES...

Cuenta esa vieja historia
que, a pesar de todo, algunas cosas quedan
los momentos vividos,
recuerdos que van a quedar
en lo profundo del alma.

Nada puede hacerte olvidar
que anduvimos el mismo camino,
y las cosas que hicimos
fue porque quisimos estar
de nuevo en este lugar.

A pesar de los errores,
a pesar de los defectos y virtudes,
guardo en mí los mejores
momentos que van a quedar
en lo profundo del alma

Dejá todo y no lo pienses más;
no se puede olvidar lo vivido.
Y tus seres queridos
te extrañan cuando ya no estás;
no quieren llorarte.

Tantas veces tuvimos que estar separados
y sentir que a pesar de la distancia
sentimos lo mismo en cualquier momento.

Nada puede hacerte olvidar
que anduvimos el mismo camino,
y las cosas que hicimos
fue porque quisimos estar
de nuevo en este lugar.

Sun and sky, give all a'we
Good vibes black and white aint no lie

Live up, live up and make yourself
Yourself feed good
Like I know, like I know
You should.

No te compliques más,
siempre hay una razón.
Tratar de revivir,
tratar de estar mejor.

We all are one and we
No have to fight
Wave up you

Hands and make we all unite
Touch me, touch me and show me love
Legad one called Diego
Bringnig positive vibes
Yes man.

Tratar de revivir,
tratar de estar mejor.

martes, 9 de febrero de 2010

9 de febrero, día del Periodista en Colombia

Ser PERIODISTA más que una simple profesión, es toda una PASIÓN. Hoy 9 de febrero, fecha en la que se celebra el Día del Periodista en Colombia, por aquello de que el miércoles nueve de febrero de 1.791 circuló el Papel Periódico de la ciudad de Santafé de Bogotá, primer semanario en la historia de Colombia, fundado y redactado por el cubano don Manuel del Socorro Rodríguez, hice un recuento personal de cómo terminé estudiando esa carrera llamada Comunicación Social y de cuánto la aprendí a amar, la amo y la amaré incluso más allá después de la muerte.

Desde pequeña siempre he sido una niña muy locuaz, la verdad, lo reconozco, yo hablo hasta por los codos. Me gustaba meterme en las conversaciones de los adultos, no dejaba hablar a los otros niños en clases, siempre me destaqué por tener la chispa adelantada y brillaba con luz propia del resto de los niños de mi edad. Sin embargo, siempre he sido enfermiza. Así que de pequeña tuve un problema con un cuadro asmático y me la pasaba metida en el médico, y ese cuento de examinar pacientes, recetar medicinas, me parecía tan divertido, que decía: cuando sea grande yo quiero ser doctora.

Y esa idea de convertirme en doctora me duró por mucho tiempo. Pero lo cierto es que mis cualidades eran otras. En el colegio siempre me destaqué por ser la niña súper estrella que salía en cuánta presentación organizaban las maestras, pero como fuera, yo siempre tenía que estar presente en todos los actos de la institución. Así que bailé de cuantas coreografías se les puedan ocurrir, declamé poesías (que entre otras cosas, era una de mis cualidades más destacadas por la sorprendente capacidad que tenía para aprenderme las cosas de memoria con mucha rapidez), era la presentadora oficial de cierto eventos, especialmente el concurso de oratoria, el cual siempre presentaba porque tenía muy buen dominio de público y cero pánico escénico, así como los festivales de inglés, entre otros. Cuando a mi curso le tocaba organizar el periódico mural del colegio, yo era quién designaba con la profesora quiénes debían traer las noticias para cada sección, las revisaba (cual editora) y las colgaba. Mis materias favoritas siempre fueron Castellano y Literatura, Sociales y Filosofía. Me fascinaba leer, participar en concursos de cuentos y de cuanta cosa implicara escribir, además, que gané el Premio de Ortografía organizado por El Tiempo. ¡Ah sí! Y también era la fotógrafa oficial de algunos eventos del colegio.

Según estas cualidades, todo indicaba y apuntaba a que yo me dedicara a una carrera como el Periodismo. Pero la verdad yo no lo tenía claro. Cuando estaba en 10° grado, recuerdo a mis 15 años, andaba “enamorada” de un amiguito quién me decía que estudiáramos Ingeniería de Petróleos, así que bueno, yo era buena en matemáticas, física, química, pero no eran mis materias favoritas. Sin embargo, ya me estaba montando en la idea, y empezamos a hacer averiguaciones en la UIS para irnos a Bucaramanga a estudiar juntos. Pero luego esa idea cambió a finales de ese año, y decidimos que mejor estudiaríamos Ingeniería Industrial y no de Petróleos. Como mi papá es Ingeniero Mecánico, yo quise seguir los pasos en la Ingeniería, y cualquier complique, pues tendría a mi papá que me explicaría, eso pensaba.

Sin embargo, llegamos a 11° el año para decidir, y yo me sentía muy confundida, entre otras cosas, porque el “amor” por el amiguito se esfumó luego de una “decepción amorosa” y bastante dolorosa (como siempre yo tan sentimental), así que las ganas de estudiar con él también se esfumaron y como que la Ingeniería en realidad no era lo mío. Así que juiciosa, hice el curso de Vocación Profesional que realizó la psicóloga del colegio y al final, en los resultados salió que efectivamente, mi perfil era para estudiar cualquier profesión enfocada en el área de Ciencias Sociales y Humanas.

Pero de verdad, descubrí que lo mío era la Comunicación Social, cuando me llevaron a conocer las instalaciones de la Universidad Tecnológica de Bolívar (en la cual, efectivamente estudié mi carrera) y cuando entré al estudio de Fotografía y al estudio de Radio, la conexión fue total. Me sentí tan feliz, definitivamente, ese era el mundo en el que yo quería estar. Leí el PENSUM de la carrera y me enamoré de las materias que allí decían, inmediatamente comencé a investigar sobre los campos de trabajo, sobre todo lo que implicara la carrera como tal, y como dicen por ahí, me enamoré completamente.

Lo mejor es que todo se dio para que así fuera. Por mi buen puntaje en las pruebas del ICFES y otras cualidades personales, la Universidad me otorgó el Premio a la Excelencia y al Talento Caribe, el cual consistía en una beca para estudiar toda mi carrera. Todo estaba dado. Esa era mi verdadera vocación: ser una comunicadora social.

La carrera se me hizo tan fácil, porque de verdad la amaba. Los trabajos me parecían exhaustivos pero fascinantes. Las clases eran una cosa de otro mundo, mis compañeros de carrera compartían esa misma pasión, así que para todos la cuestión fue muy divertida, aunque confieso que hubo momentos en que sentía no iba ver la luz, en que sentí que me quedaba sin fuerzas por la autoexigencia que me hacía para cada cosa que presentaba. Y es que yo no quería ser una comunicadora social del montón: ¡NO! Yo me quería destacar por algo, que mi trabajo lo reconocieran, que me valoraran como profesional. Mi amor por los medios de comunicación siempre se ha mantenido, aunque por cuestiones de logísticas en las materias y otras cosas del plan de estudios de la universidad, escogí la Comunicación Organizacional como mi énfasis, me considero una Comunicadora Social integral, capaz de desenvolverme en cualquier campo de la comunicación con la misma calidad y entrega de siempre. Y así ha sido, y lo he demostrado en los trabajos donde hasta el momento me he desempeñado.

Y se los repito. Yo AMO con locura mi carrera y todo lo que ella significa. La defiendo a capa y espada contra aquellos que la vienen a menospreciar y a pordebajear, como si no fuera una carrera digna o como si el título nos lo hubiesen regalado por nuestras lindas caras, demeritando todos los esfuerzos que sólo las personas que estudiamos la carrera, podemos entender y sabemos lo que tuvimos que pasar para poder lograrlo y decir con orgullo: SOY UN COMUNICADOR SOCIAL – PERIODISTA.

Un día como hoy, analizo y me doy cuenta que todo ha valido la pena. Que siempre mantendré ese amor por lo que hago y precisamente, eso marca la diferencia entre el resto y yo. Y que si volviera a nacer 10 mil veces, 10 mil veces volvería a ser una COMUNICADORA SOCIAL.

lunes, 8 de febrero de 2010

La sonrisa que no pude regalar...


Hoy es uno de esos días en los que amaneces sin amanecer. En el que abre los ojos cuando de verdad hubiese sido mejor que se quedaran cerrados. En los que un suspiro profundo no tiene ningún efecto. Uno de esos días en que andas como una especie de zombie deambulando por la vida, una vida que justo hoy sientes extraña, como si no te perteneciera, una vida que está lejos de ser lo que quieres vivir.

El nudo en la garganta no se ha ido y creo que permanecerá ahí por un tiempo más, cortando todo intento de habla. Y es que de verdad, no tengo ganas de hablar, de nada ni de nadie. Las palabras hacen huelga en el pecho y se siente una presión horrible. O ¿serán los sentimientos aprisionados que gritan con demencia que los dejen salir, que los dejen ser libres?

La comida no tiene sabor, o al menos yo no se lo siento. Tal vez, porque mi vida está desabrida y así sentiré cada cosa que pruebe. Es más, ¿qué será eso de hambre? Creo que tengo mucho tiempo sin saberlo, la inapetencia es mi mejor amiga al igual que esta gastritis egoísta que no quiere dejar mi estómago.

Y es mejor no hablar del corazón. Es mejor dejarlo quieto. Está convaleciente. Se ha alimentado de falsas ilusiones y eso lo intoxicó. Ahora está en proceso de recuperación, lento pero seguro. ¡Pobre corazón! No es la primera vez que le pasa. Tiene que ser más cuidadoso y selectivo con aquello que cree y siente recibir, parece que le cuesta leer las etiquetas, las contraindicaciones, los efectos secundarios, habrá que colocarle unas gafas para que nunca más se quede ciego, porque “de nada vale que los ojos vean, si el corazón está ciego”.

La mente. Está elevada. Piensa en 10 mil cosas al tiempo, arma rompecabezas absurdos, tiene un trabalenguas de recuerdos, no quiere pensar más, no quiere procesar ninguna información. Está en huelga. Y de paso, se va a molestar al pobre corazón, a hacerle reclamos pendejos por cosas que ni ella misma fue capaz de pensar, de contrariar. Así es la mente, como siempre cree tener la razón, pero definitivamente, su dueña (que parece ya no serlo) poca atención le presta. Ella no está en este mundo, aunque su presencia en el tiempo y en el espacio digan lo contrario. Pero lo cierto es que no está, no tiene motivos para quedarse. No en estos momentos.

Los ojos podríamos compararlos con el mar Caribe. No por lo azules, pero si por lo grandes y por el agua que tienen dentro, esas que la mamá y el resto de la gente llaman “lágrimas”. Sí, esa agua que sale de los ojos recorre las mejillas en cantidad, llega hasta la comisura de los labios, y deja sentir lo salado de la situación. Parece que el generador de lágrimas está dañado. Las lágrimas se están derramando continuamente sin pausa. Habrá que llamar al “lagrimero” (una especie de plomero pero de lágrimas) para que arregle ese daño, aunque la mamá dice que eso se arregla solito. Habrá que esperar.

Me han pedido que regale una sonrisa. Es que ¿acaso se nota mucho en mi rostro que la tristeza ha venido a visitarme nuevamente? Traté de realizar el gesto, pero no pude. Los labios no se quieren mover, mi rostro está congelado. Sonrisa que siempre me acompañas, ¿podrías hacer un esfuerzo y dejarte ver el día de hoy? Parece que se ha ido. No atiende al llamado. Lo siento. Hoy no puedo regalar esa sonrisa que pides, hoy tiene miedo de nacer. O tal vez, ¿será que la mataron para siempre? No creo que para siempre, pero al menos por hoy no ha podido salir, no ha podido hacer, por mucho esfuerzo sobrenatural que realice.

Estoy escribiendo. Creo que las manos están tratando de plasmar lo que siente el resto del cuerpo, especialmente, lo que pasa en la mente y el corazón. Algo le preocupa a las manos. Sienten como si el corazón no latiera, pero muy en el fondo saben que sí está ahí, solo que latiendo muy bajito para que no lo sientan, está convaleciente al fin y al cabo.

¿De quién es la culpa? Lo siento, no hay culpables. Uno no puede pasarse toda la vida buscándole culpables a todo lo que nos pasa. En ese caso (algo contradictorio), me declaro culpable por todos los cargos que me quieran imputar, y si me condenan a la pena de muerte me da lo mismo, es igual, al fin y al cabo, así es como me siento en estos momentos. Pero no te preocupes, te prometo que cuando nos veamos, te regalo la sonrisa que tanto me pediste, porque siempre tendré más motivos para sonreír que para seguir siendo la mejor amiga de la tristeza y de la soledad.