domingo, 24 de octubre de 2010

Llegan y se quedan...


Sucede que cuando menos lo esperas, llegan. Algunos llegan pisando tan fuerte que logran desestabilizarte, ponen a temblar tu mundo, a sentir maripositas o yo que sé en el estómago, y de repente no los puedes sacar de tu mente.

Llegan y se apoderan de tus pensamientos, de tus sensaciones, de los recuerdos, de lo que quieres, de lo que deseas, de tus momentos e incluso hasta de tus sueños, tus horas de dormir ya no te pertenecen…

También se apoderan de tu apetito, de tu estado de ánimo, de tus alegrías, de tus tristezas, de tus ganas…eso…de tus ganas…

Te preguntas en qué momento pasó y no encuentras la respuesta, retrocedes en el tiempo buscando una explicación que no encontrarás, sencillo, no preguntes, simplemente pasó y ya…

Llegan y aunque algunas veces quisieras que sólo estuvieran de paso, parece que en lugar de arriendo, compran un lote de tu corazón y se instalan para siempre, porque aunque pasen los tiempos y las adversidades, allí permanecen…

Y tú que pensabas que podías controlar los sentimientos te chocas con la realidad de que están siendo controlados por otra persona y no hay nada que puedas hacer para evitarlo…

Claro, hay unos que llegan y se van enseguida, a los días, o a los 3 meses, o en 4 años…pero se van…

En este caso, me refiero a los que no se van, porque no importa si fue por un día, o par de meses, quizás años, ellos llegan y no se van jamás…

Pero saben algo? Quisiera que siguieran llegando de esos, de los que permanecen a pesar de las circunstancias, porque así mi álbum de los recuerdos no estará vacío y sí lleno de los más hermosos momentos, de esos que verdaderamente valen la pena guardar…

Llegó uno. Y aunque parezca mentira, ya sé que es de esos que se quedan para siempre…y me gusta que así sea…

Y aunque de pronto no permanezca para siempre a mi lado, eso sí no lo sé, por lo menos ya en mi corazón y mi mente hay un lote escriturado a su nombre….

Y así, llegan y se quedan sin pedir permiso…y a mí me encanta!
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domingo, 3 de octubre de 2010

¡De las amigas posesivas me río YO!


Hablar con mis amigas es una de las actividades que más me gusta, pues siempre salen a colación unos temas, sobre algún caso específico que le está sucediendo a alguna y que ella considera necesario (bueno, tanto como necesario no, pero si digamos que “chévere”) conocer la opinión del resto sobre determinado asunto.

Pues resulta que en una de esas conferencias por MSN hoy el tema que surgió fue el de las “amigas posesivas”. Entiéndase en esta ocasión, el término de “amiga posesiva”, como aquella amiga incondicional de un hombre, que es capaz de entregar vida y alma por él y que puede convertirse en tu peor enemiga si no eres de su agrado. ¿A qué voy? Mejor, se los ilustro.

Mary* conoció a Felipe* a través de un amigo y desde el primer momento hubo una conexión excelente entre los dos, la atracción fue tan fuerte que en pocos días se hicieron muy amigos y empezaron a salir juntos MUY a menudo para conocerse mejor y compartir momentos y experiencias. Cierto día, Mary decidió caerle de sorpresa a Felipe en su apartamento y cuando llega le abre Cristina* la mejor amiga de “Felo”, porque así le dice ella, y la cara de la susodicha no fue la más amable y se dedicó a repararla de pies a cabeza.

Cristina la hizo pasar y le avisó a Felipe que lo buscaba “una tal Mary”, alcanzó a escuchar ella a lo lejos y Felipe salió casi que corriendo a la sala a saludar a esa nueva amiga que tanto le gustaba. Felipe las presentó como correspondía, cumpliendo las mínimas normas de cortesía y se sentó en el mueble al lado de Mary y no al lado de su adorada “Cristy”, situación que no le gustó para nada a ella y lo manifestó con un gesto amargo.

Mary notó en Cristina esa actitud hipócrita de la persona que te habla por apariencias, solo por quedar bien delante de su adorado amigo, pero le siguió el juego y demostró un falso aprecio por la recién conocida. La tarde no fue muy acogedora, pues Mary se sintió muy incómoda ante esa situación, tanto que expresó “me sentí como si yo sobrara en ese sitio, como si esa niña no fuera su amiga sino la novia y yo en el papel de la zorra que se lo quiere quitar”.

Felipe tenía muchos detalles con Mary y esto despertó los celos absurdos de su disque “mejor amiga”. Cristina, al sentirse amenazada, ya que la atención de Felipe ahora no se centraba solo en ella sino en alguien más, quiso aplicar aquella estrategia de “si no puedes con tu enemigo, únetele”, así que decidió volverse la “mejor amiga” de Mary, por lo que la invitaba a restaurantes para hablar de su vida, sus problemas, etc., le armaba planes para ir de compras, a cine, o tomarse algo con otros amigos, claro está, todos esos planes sin incluir a la manzana de la discordia, Felipe.

Mary a pesar de todo y conociendo las verdaderas intenciones de Cristina, accedía a todos los inventos de su nueva “amiga” y le seguía la corriente. Cristina le dejaba de cuanto mensaje en las redes sociales y Felipe se sentía el más feliz porque su mejor amiga y su “posible” futura “novia, vacile, conquista, etc.”, se la estaban llevando de “maravilla”. ¡ERROR GARRAFAL!

Actualmente, Mary y Felipe mantienen una “relación abierta”, pero todo a escondidas de Cristina, quien ignora por completo (o al menos eso creen ellos) la situación sentimental de sus amigos. Lo cierto es que “Cristy” nunca ha bajado la guardia y detrás de esa aparente dulzura que inspira, ha generado un montón de situaciones perversas con tal de generar algún tipo de conflicto entre Mary y Felipe. Es por eso que Mary se preguntaba, ¿será que Cristina es una amiga posesiva o una amiga enamorada de su mejor amigo?

Analizando esta situación, casos como estos abundan en nuestra realidad y más de lo que pensamos. La típica pareja de mejores amigos donde alguno siempre termina involucrándose de más y confundiendo los sentimientos, pero que por algún motivo, no le son lo suficientemente fuertes para expresarlos y enfrentarlos, o simplemente, porque les da temor a que por hacerlo vayan a perder a esa persona que tanto quieren y de la que se han enamorado, y entonces se conforman a hacer ese papel de “mejor amiga(o)”, incondicional, súper amoroso, que se aguanta confesiones de nuevos amores o amores fracasados, que se vuelve en cómplice sin querer serlo, y cada que aparece una nueva persona que le mueva el piso a su “frustrado amor” asumen la actitud defensiva, como leona en celo.

De verdad, para mí, es muy harto tener que encontrarme con este tipo de situación. Sí, está bien, a quién no le ha pasado que se ha enamorado de un amigo(a), bueno, por lo menos a mi sí, y sé lo que se siente tener que lidiar con esa situación de la aparición de un tercero en nuestras vidas, que he sentido cualquier cantidad de celos estúpidos, que me he comido la cabeza pensando en dónde estará y haciendo qué con esa otra persona, en fin, cosas que suelen suceder. Pero, cuando yo me encuentro con que alguna persona que me interesa tiene ese tipo de “mejor amiga”, yo si no actúo como Mary con la hipocresía y haciendo el ver que me cae full bien y eso. ¡No señor! Si de plano noto en la persona, esa actitud de “mira bien lo que haces, cuidado con venir a quitarme lo ‘mío’” (porque el nivel de posesión es tal que creen firmemente que la otra persona les pertenece) inmediatamente le haré notar que ella puede ser su mejor amiga y lo que quiera, pero que yo también tengo la oportunidad de conocerlo y si nos da la gana darnos una oportunidad con una relación, llámese como se quiera llamar.

Ni más faltaba, tener que esconder mis sentimientos, sólo para no herirle el ego y el corazón a una susodicha que vive enamorada en silencio o que tal vez ha expresado su amor pero no es correspondida, o que fue correspondida en una época por error o porque muchas veces los hombres no saben estar solos y encuentran en esa “mejor amiga”, ay tan linda ella que los recibe con cariño, esa mujer con la que pueden pasar el rato, y que después de un par de besos e incluso, varios polvos, aún continuará siendo su “amiga”, sin esperar a cambio la consolidación de una relación. Y de estos casos, conozco muchos, pero muchos.

Solo me resta por decir, que yo con “amigas posesivas” no me la llevo bien PARA NADA y si ellas me consideran una amenaza, para mí al contrario, no hay más rival que mi misma y cada quién sabe lo que tiene para brindar y cómo utilizar cualidades y atributos a su favor. A la final, el hombre es quien termina decidiendo y si a usted, la siguen teniendo solo como la “mejor amiga” y como nada más, por algo será. Piénselo.

“Ella muere por ti, pero por mi se mata”.

*Los nombres utilizados se cambiaron a petición de los protagonistas reales.


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