Lección Amélie


Resulta que anoche, sí, anoche, huyéndole a esa pensadera pendeja que a veces me dá (con mayor frecuencia de lo que quisiera), esa pensadera que se aprovecha de los recuerdos y de par de preguntas tontas que nadie quiere responder y que en realidad tampoco quisiera saber las respuestas, busqué como escapatoria una película para ver, que me distrajera la mente. Y recordé que en estos días la peque Luisa Santiaga, había recomendado “Amélie”. Ya había escuchado hablar de esta película en múltiples ocasiones, sabía quién era su protagonista, pero nunca me había propuesto verla. Bueno, total, anoche fue la ocasión y diría que (como ya me ha pasado antes) la peli cayó perfecta, como anillo al dedo.

No voy a hacer un análisis crítico de la película ni mucho menos, ya bastante se han dado gusto los expertos en el tema con ello, como para seguir escribiendo sobre lo ya escrito. Yo les contaré mi experiencia con la película, lo mucho que me gustó y de qué manera me sentí identificada con su protagonista.

Empecemos porque siempre he tenido esa fascinación por las películas francesas. Me gustan los colores, ambientes, la música, los sonidos, locaciones del mundo francés, y podría decir que en general, de lugares europeos. Pero las películas francesas siempre tienen ese toque especial, entre romántico y sensual que a mí me encanta, y ni hablar del idioma y la pronunciación, es algo con lo que de verdad quedo extasiada. Por eso ya Amélie llevaba muchos puntos a favor para mí.

A medida que se va desarrollando la historia, con sus momentos cómicos y divertidos, voy siendo cautivada por la actuación de Audrey Tautou (Amélie) quien representa muy bien su papel de mujer inocente pero pícara, de niña buena pero traviesa. Y me fui identificando con ella con su forma de comportarse y actuar con el resto del mundo.

Así como Amélie, suelo ser de esas personas que siempre se viven preocupando por el bienestar y la felicidad de los demás, dejando a un lado la búsqueda y consecución de la propia. Mis verdaderos amigos (as) que son muy pocos (as), los que me conocen en realidad, saben que es cierto, y por ello tengo fama de “corazón gigante”, de muy buena amiga, la que siempre está pendiente de todos, de ayudar, de apoyar, de poner sonrisas en caras ajenas, de secar lágrimas, de planear “venganzas” (tranquilos, ninguna grave, así mismo, al estilo Amélie), de armar planes con tal de que esas otras personas estén felices y dichosas.

Y sí, confieso que después de realizar todas esas acciones yo me siento muy feliz. Siento que he ayudado a mejorar el mundo de alguien. Pero, ¿y yo? ¿yo me siento feliz? ¿a mi quién trata de hacerme feliz? Soy capaz de planear estrategias para encontrar la felicidad de los demás, ¿y la mía? ¿no hay estrategia alguna? Bueno, tal vez, igual que Amélie, me he vuelto una cobarde, una mujer con miedo de enfrentarse al mundo, con tal que no le partan el corazón, con tal de no sufrir, de no sentir dolor, que no me hagan daño. Y sí, es una posición sumamente cobarde, pero así como lo de Amélie fue producto de una niñez marcada por la falta de sociabilidad con niños de su edad por todas esas restricciones de su padre, lo mío es producto de experiencias pasadas, cuando sin pensarlo me arriesgué a mucho, y recibí poco o nada, o simplemente me devolvieron el corazón vuelto trizas.

Quisiera que estas experiencias no marcaran, que simplemente se borraran y ya. Pero como dice el dicho “ya el daño está hecho”, y por más que uno no quiera, permanecerán como recuerdos, tal vez de los más amargos, pero ahí estarán.

Sin embargo, es obvio que vendrán nuevas oportunidades. Y es ahí donde hay que armarse de valor y saber aprovecharlas. Como le dijo el “hombre de vidrio” a Amélie: “Las oportunidades hay que atraparlas de prisa, sin dudar”. Hay que salir del rincón donde nos hemos escondido, y enfrentar el mundo de nuevo, nadie nos garantiza que vamos a ganar esta vez, pero al menos lo hemos intentado. Pero al igual que nuestra querida protagonista, me esmero por darle vueltas al asunto, por alargar los encuentros, por hacer el proceso más complicado. Pero es por ese mismo temor, por el daño que ha causado la desconfianza, de no quererlo dar todo de una vez.

Pero bueno, en la película, Amélie logra vencer todos esos temores y se arriesga, y claro, para que tengamos el final feliz, termina disfrutando de las mieles del amor con su Nino. Así que la lección es muy clara: además de ayudar a ser felices a los demás, debemos pensar en nuestra propia felicidad y arriesgarnos para atrapar esas oportunidades que nos presenta la vida para lograrlo.

De pronto todo suene muy bonito y aplicarlo a la realidad, resulte algo complicado, pero estoy segura que no es imposible. Yo me lo puse de tarea, vamos a ver cómo me va. Me permitiré salir de la burbuja en la que vivo y ponerme “face to face” con el mundo, y mirar las oportunidades a mi alrededor, esas que muchas veces deshecho sin siquiera analizarlas, cuando quién sabe, de pronto una de ellas pueda regalarme esos momentos felices que tanto anhelo. Voy a dedicarme a hacerme feliz.

“Sans toi, les émotions d’aujourd’hui ne seraient que la peau morte des emotions d’autrefois” ("Sin ti, las emociones de hoy no serían más que la piel muerta de las de ayer").

Nota: Si usted aún no ha visto la película, se la recomiendo y saque sus propias conclusiones. Aquí le dejo el enlace http://www.megavideo.com/?v=B8Y4VZ7N

Comentarios

  1. Está supeer!! la peli es lo mejor!! y tal cual, me identifico tambien con la pequeña Amelié !!
    esperemos que con tu reflexión tambien yo logre salir de mi burbuja y darlo todo... arriesgarme !! despues de todo nunca es tarde! :)

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  2. Gran película, has echo bien animandote a verla!!

    Saludos.

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  3. Me vi esta película hace como un año, y desde entonces me acuerdo siempre de ella y guardo su mensaje como tesoro. Lo que también es muy cierto es que a pesar de que debemos arriesgarnos a aprovechar las oportunidades, tampoco debemos dejar que nuestro corazón salte al vacío, la calma y la paciencia son las mejores compañeras en las travesías sentimentales.

    Me gustó mucho tu post. =)

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  4. Me vi hace un buen tiempo la pelicula y realmente me gusto mucho, me identifique tanto que el nombre de mi blog y bio son tomados de esa peli..Excelente Post..Un abrazo inmenso y que bien que te animaste a verla :)

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  5. esta es una de mis películas "por Ver" que no sé por qupe nunca he visto!!!!! me mató la frase del final!!!

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  6. Es una pelicula inspiradora, creo que ustedes se identifican con Amelie, todos nosotros nos enamoramos de Amelie, me gusta la fotoa, la fotografia, la historia original, realmente cargada de mensajes sin pretender ser trascendental, como los buenos vinos con cuerpo y sabor sin ser costosos.
    Animate, la vida es una sola y el minuto que se pierde no se recupera, con cada golpe somos mas fuerte porque lo que no mata te fortalece.
    Un beso y sigue escribiendo, lo haces magistralmente.

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  7. Mafecita: Así es! Toca empezar a arriesgarse! ;-)

    Fazulas: Saludos de vuelta. :-)

    Taty: Claro, obvio que hay que arriesgarse pero también tomar las respectivas precauciones, ni más faltaba. Me alegra que te haya gustado. ;-)

    Rishigo: Awww...! Cierto que ví tu blog y es muy Amélie...! Gracias por tu visita...! :-)

    Naty: Tienes que verla...! Es sencillamente, EXCELENTE! ;-)

    KAZVEL: Tienes toda la razón y gracias por visitar el blog, siempre.

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