De las expectativas...


Bueno, hoy 9 de mayo, Día de las Madres, yo debería estar escribiendo un post en homenaje a ese ser que tanto amo, que tanto admiro y que representa una parte muy importante en mi vida, quizás de las más especiales. Pero no, cada año le repito a mi madre cuanto la amo, es más, lo hago casi que a diario, no necesito esperar que llegue este día específico para expresarle cuánto la quiero, ya en mí, es como una costumbre, abrazar y besar a mi madre todos los días, en agradecimiento por todo lo bello que me ha brindado, por sus sacrificios, etc.

Y precisamente, hoy, es creo, el primer día de las madres que no lo paso con ella. Estará de viaje por unos meses, así que ya le envié su tarjeta y un video que con mucho amor le hice, y bueno, le ha gustado mucho. Así que por esa razón, hoy no ando de celebración, y me puse a ver peli. Y dos personas me recomendaron “500 días juntos”, una película que bien podría clasificar como de “amor-desamor”.

La sinopsis suministrada por Rincón del Cine es la siguiente:

“Ésta es una historia de chico encuentra chica. La mecha se enciende desde el primer día, cuando Tom (Joseph Gordon-Levitt) un arquitecto en ciernes convertido en un sensiblero escritor de tarjetas de felicitación, se encuentra con Summer (Zooey Deschanel), la bella y fresca nueva secretaria de su jefe al bajar del avión proveniente de Michigan. Aunque aparentemente está fuera de su alcance, Tom pronto descubre que tiene un montón de cosas en común con Summer. Después de todo, a los dos les encanta The Smiths. Los dos tienen debilidad por el artista surrealista Magritte. Tom una vez estuvo viviendo en Jersey y Summer tiene un gato que se llama Bruce. Como Tom dice meditando, “somos compatibles hasta en lo último”.

Hacia el día 31, las cosas siguen adelante, aunque sea de manera “informal”. El día 32, Tom es irreparablemente golpeado, y sigue viviendo en un mundo fantástico y vertiginoso con Summer en su mente. Hacia el día 185, las cosas ya están en un grave limbo, pero no sin esperanza. Y a medida que la historia rebobina hacia atrás y hacia delante a través del “otra vez bien, otra vez mal”, a veces dichoso, a veces tumultuoso flirteo de Tom y Summer, la historia cubre el mareante territorio por entero, desde el enamoramiento, las citas y el sexo hasta la separación, las recriminaciones y la redención en un torbellino de saltos en el tiempo, pantallas divididas, números de karaoke y entusiasmo cinematográfico, todo lo cual se suma al caleidoscópico retrato del por qué y el cómo seguimos esforzándonos de modo tan risible y rastrero para encontrar sentido al amor… y esperar convertirlo en realidad.”

Cuando al inicio de la película una voz en off anuncia “una historia de un chico que conoce a una chica, pero no una historia de amor”, inmediatamente quedé como ah ok, de qué tratará todo entonces, y quedé a la “expectativa” de ver qué sucedería. Y pensar que de eso se trata la película, de mostrar cómo ven (llevan) una “relación” (por llamarlo así) dos personas, cada una con sus puntos de vistas, en muchos de los cuales difieren, y precisamente, cómo manejan eso de las expectativas vs. la realidad.

Y empieza uno a identificarse con los protagonistas, en realidad no con uno en específico, sino con ambos, porque en algún momento de nuestras vidas hemos estado en la misma situación de cada uno de ellos. Bueno, y yo que estoy acostumbrada a ver esas “girlie movies” todas rosas, con finales felices, donde los protagonistas se casan y comen perdices, o se fugan juntos, o yo que sé, me encontré viendo una película que si bien tiene contenido romántico, dista mucho de ese tipo de perfiles, y por el contrario, nos muestra a una chica que “sólo quiere divertirse” y a un chico que se enamora e ilusiona más de la cuenta.

Y sí, en esta peli, Summer nuestra protagonista, es la chica que no cree en el amor (al principio), que no cree en cuentos de hadas, que dice que no vale la pena sufrir por nadie y que por eso simplemente le gusta divertirse, salir sin compromisos, mejor dicho, no empelicularse, no crearse “rollos mentales”, vivir la vida libremente y ya. Cuando ella contaba estas cosas en mi interior me decía: “cielos, quiero parecerme a esta niña”.

Por el contrario Tom, que en este caso, es el anti-prototipo del hombre al que estamos acostumbradas a ver tanto en películas como en la vida real, sí cree en el amor, el sueña con encontrar a la persona perfecta, con que sí hay un destino, que sí existe la princesa del cuento de hadas que espera por él, el sí cree en finales perfectos y felices.

Bueno, y nuestros protagonistas se cruzan, existe un gusto evidente e inevitable, y empiezan “algo” porque a la misma Summer no le gusta eso de ponerle nombres a las cosas (a qué me recuerda esto, en fin), y tal como debería ser, ella se lo deja MUY claro a Tom, quién con tal de tener la oportunidad de disfrutarla, de vivir con ella muchos momentos, de sentirla como suya aunque en realidad no lo fuera, acepta y continua ese tipo de aventura donde él sería el gran damnificado.

Así que ellos viven una vida de pareja normal, salen juntos, se toman de las manos, van al cine, al restaurante, se besan, tienen sexo, pasan la noche juntos, en fin, comparten cosas de parejas, lo que en un determinado momento empieza a confundir a Tom, quién tiene claro que Summer no quiere nada serio, que ella no los considera una pareja, pero parece que sus acciones indican lo contrario, lo que le genera “expectativas” sobre algo que está muy alejado de los intereses reales de Summer.

Y la relación que empezó de una manera divertida, con muchos momentos felices, se va transformando en un continuo enfrentamiento de Tom por querer definir su situación con Summer, y ella tratando de evadir el compromiso y simplemente seguir con su vida, tal y como siempre ha sido.

Al final, Summer conoce a alguien más, de una manera “casual”, se compromete y se casa, rompiendo así el corazón de Tom, que tenía la expectativa de poder formalizar las cosas con ella y pensaba en un futuro con su amada. Él se enamoró, ella sólo se divirtió. Él terminó pensando que todo eso del amor era una farsa, que Summer tenía razón, que no debía creer en esos cuentos. Ella terminó dándole la razón a él, creyendo que el amor sí existe, y que las cosas simplemente pasan cuando tienen que pasar, que muchas veces llegan de repente cuando menos lo esperas. Se intercambiaron los pensamientos, se intercambiaron los sentimientos.

Terminó la peli y yo quedé ¡PLOP! Y en mi interior revoloteaba la frase “cualquier parecido con la realidad…”. Y sí, es verdad. ¿Cuántas veces no hemos sido la Summer de alguien o el Tom de alguna relación? ¿Cuántas veces no hemos enfrentado nuestras expectativas con la realidad? ¿Cuántas veces hemos quedado con las ilusiones rotas y el corazón deshecho? ¿Cuántas veces nos has tocado decir “lo siento, esto no puede continuar”, para no seguir ilusionando a esa otra persona con algo que no va a ser? ¿Cuántas veces no se han aparecido en nuestras vidas personas que cambian el sentido que llevábamos, incluso nuestra manera de pensar?

No fue la típica comedia romántica y eso me gustó. Además que la estructura narrativa de la historia resultó bastante interesante, ese “adelante-atrase” del tiempo, permitió observar con mayor claridad el contraste de las situaciones, el antes y el después, cómo una persona puede cambiar de actuar y pensamiento, en una relación, en un año y medio.

“La realidad es más cercana a lo que en esta película se cuenta. Nadie, salvo Hollywood, ha dicho nunca que el amor fuera fácil. El desamor está al orden del día y en este filme se retrata a la perfección: “Una relación aparentemente feliz que un día se acaba de golpe y porrazo sin que el que es abandonado acierte a saber porqué”. Seguro que todos os sentiréis identificados.” (Tomado de “Que aluCINE”).

La realidad es así de dura, pero como diría un buen amigo mío: “es lo que hay”.

Como es costumbre, aquí les dejo el enlace por si se animan a verla: http://www.megavideo.com/?s=seriesyonkis&v=ILA1DLP7&confirmed=1

Comentarios

  1. Erika! me gusta la forma en que analizaste la película. Si, yo he sido muchas veces ambas partes. Me ha dolido aún más ser en muchos momentos, TOM. Pero la vida te enseña que cuando menos lo esperas, la felicidad está ahi, sólo tienes que ver los pequeños detalles, las pequeñas cosas.
    Tu has sido más summer o Tom?
    Un beso!

    ResponderEliminar
  2. Mi Pablis, gracias por tu comentario. Y bueno, te cuento que (lamentablemente) me ha tocado ser más TOM que Summer...! Muchos estrellones en esta vida, pero bueno, pa' lante, de todas esas experiencias por muy doloras que puedan ser siempre se aprende algo nuevo...! ;-)

    ResponderEliminar
  3. Bueno toda vida es un romance, con el propio vivir...
    Besos

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Cualquier comentario es cariño...

Entradas populares de este blog

¡NO a la lluvia de sobres!

¿Competir por ‘amor’? No, gracias…paso.

O somos...o mejor no somos nada