¡No todo puede llamarse vallenato!


El vallenato, es sin lugar a dudas, uno de los géneros musicales más representativos de Colombia. Si existe una música, por la cual nos reconocen en el extranjero, es precisamente por el folclor vallenato, el cual ha logrado posicionarse gracias al éxito de varios artistas nacionales que se esmeran por llevar a tierras ajenas un poquito de ese sabor y calidez que caracteriza a este ritmo engendrado en la Costa Caribe Colombiana.

En sus inicios el vallenato de destacó, porque a través de sus letras, se podían contar hechos de la vida cotidiana, historias de mujeres, amores, parrandas y leyendas, generando de esta manera una afición por la tradición oral, que poco a poco se fue extendiendo por varios pueblos, veredas y ciudades de la Región Caribe.

Este vallenato, conocido “vallenato tradicional” tuvo dignos representantes, llamados “juglares”, que viajaban por toda la región cantando y contando sus historias a través del vallenato, y animando las fiestas de cada lugar con la respectiva parranda. Es así como se puede recordar a Alejo Durán, Colacho Mendoza, Rafael Escalona, Abel Antonio Villa, entre otros.

Evidentemente, de las mejores épocas del vallenato, donde sólo bastaba tener el acordeón, la caja, la guacharaca y un motivo de inspiración para crear las más famosas canciones que aún ponen a “parrandear” a las actuales generaciones a punta de paseo, merengue, puya y son.

Como todo evoluciona, el vallenato no podía ser la excepción. A medida que se fue expandiendo por la Costa, fueron naciendo nuevos artistas vallenatos, muchos de ellos siguiendo tradiciones familiares, conocidas como “dinastías”; de esta manera, un padre acordeonero dejaba el legado a su hijo y así sucesivamente, con tal que no muriera la práctica vallenata en la familia. Se fueron incursionando nuevos instrumentos además de los tradicionales, y se empezaron a percibir las famosas “agrupaciones o conjuntos vallenatos”. Ya no se escuchaba hablar de “juglares” sino de cantantes vallenatos, quienes siempre trataron de mantener y llevar consigo ese mismo ingrediente del vallenato tradicional, continuando con las letras de sus historias de amor y desamor, de aventuras y parrandas, pero con un toque y sonido más moderno. Dentro de este grupo se pueden destacar artistas como Jorge Oñate, Los Hermanos Zuleta, Diomedes Díaz, el Binomio de Oro, Los Betos , Iván Villazón, entre otros, quienes además, lograron el reconocimiento no solo regional, sino nacional e internacional.

Este vallenato que se volvió más de tipo comercial, creado para vender discos, llenar conciertos y ganar premios, sin embargo, aún gozaba de ese privilegio de llevar entre sus ritmos ese toque mágico del vallenato tradicional, que lo hacía deleitable y agradable para el público. Con muchas canciones de estos artistas más de un caballero conquistó a su esposa, más de una pelea terminó en reconciliación, más de una indecisa cayó rendida a los pies de su conquistador, se pudo decir adiós de una forma bonita, se contaron historias que de una u otra manera jamás habría podido contarse. Es el vallenato que cuando suena todavía a más de uno le remueve el corazón, le trae un bonito recuerdo, le hace volver a épocas pasadas memorables, las parrandas con los amigos del barrio, aquella muchacha bonita que conquistó, aquel amor que se fue y nunca más volvió.

Pero desafortunadamente, el tiempo avanza y trae consigo los cambios. De ese vallenato tradicional, entrañable, “sabroso”, hecho exclusivamente “pa’ parrandeá”, muy poco queda en la actualidad. Se sabe que las historias ya no son las mismas que antes, precisamente, porque cambiaron de protagonistas y de escenarios, pero ojalá se hubiese hecho un gran esfuerzo por mantener ese “no sé qué” que tenía el vallenato tradicional, esa autenticidad que parece perdida en medio de la modernidad.

Nuevos “cantantes vallenatos” han surgido ante lo que se ha llamado la “nueva ola” del vallenato acompañado del mal llamado “vallenato romántico”. Esta “nueva ola” está conformada por jóvenes cantantes que si bien, han tenido mucha aceptación dentro de las nuevas generaciones, y muchos de ellos se han esforzado por realizar “buen vallenato”, lo cierto, es que no les ha alcanzado para imprimirle a sus canciones y producciones el sabor y la magia propia del vallenato tradicional.

Y lo que es aún más deprimente, es que en algunos casos, el vallenato ha sido reducido a una serie de lamentaciones y lloriqueos melodramáticos, que más que canciones son un atentado contra el buen gusto y el folclor vallenato. Letras de canciones vacías y sin sentido, que parecen más una burla al desamor y lo único que conservan es el acordeón en sus melodías. ¿Sería justo llamar a eso vallenato? Sinceramente, me parece una falta de respeto con el vallenato tradicional, denigrar el buen nombre del folclor, con este tipo de mal llamados artistas y sus deprimentes canciones. Colombia necesita rescatar el vallenato tradicional, aquel que nació en el Cesar, un vallenato con el que se pueda conquistar nuevamente, y que no reduzca el amor a un drama sin final que no deja otro consuelo que llorar y llorar.

Comentarios

  1. Esta excelente el post Erika. Personalmente no soy amante del vallenato, pero tus palabras dicen una verdad que debe ser leida!!

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  2. No hay que confundir el vallenato con la música interpretada con acordeón. La mayoría de los nuevos interpretes hacen eso. Sonoridades parecidas al vallenato, que son otro tipo de música muy cercana a la ranchera aunque más bailable. Así que recuerde no todo lo que tenga acordeón es vallenato.

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  3. Hola Erika! Tu escrito me recordó a algo que escribí también sobre esto, me gustaría que lo leyeras. Aquí te dejo el link:

    http://mc-ih.blogspot.com/2009/03/el-vallenato-y-yo.html

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