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Mostrando las entradas etiquetadas como corazón

10 maneras de extrañar...

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De esas cosas que se extrañan por estos días... El orden de los factores no altera el producto… 1. Una llamada, mensaje de texto, un DM, de alguien que te da las buenas noches, buenos días, que te dice cosas bonitas o cuánto te quiere, o porque se acordó de ti durante el día, o se le ocurrió dedicarte una canción, o cualquier bobada porque sí, porque al menos pensó en ti o porque sencillamente le importas. 2. A mis abuelitos que están en Cartagena y que adoro con todo mi corazón. 3. Alguien que le guste perder el tiempo conmigo, que se ría de mis locuras, que me abrace cuando tenga frío, que no le dé miedo agarrarme de la mano, que bese mis lágrimas y que ahuyente mis miedos y preocupaciones. 4. A mis amigas de Cartagena con las que solía armar cualquier plan y me secundaban en todo. Con ellas siempre hay garantía de pasarla súper bien. 5. Alguien que me sorprenda. Amo las sorpresas y llevo mucho tiempo sin recibir una que me recuerde precisamente porque las amo tanto. 6. Mi mar. Ya no...

¡Viviendo!

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Si ya sé, muchos dirán que esto de postear canciones en el blog no les parece, consideran que no es contenido, etc., pero bueno, es lo que hay...y YO quiero compartir una canción que me ENCANTA , porque simplemente nos invita a VIVIR los momentos, las cosas que nos pasan en la vida, que aunque muchas veces no son lo que queremos, debemos VIVIRLAS y punto. Mejor dejo que la escuchen, presten atención a la letra y saquen sus propias conclusiones. Sólo les digo: ¡A VIVIR SE DIJO CARAJO! Sin pensar tanto... VIVIENDO - MARC ANTHONY Tal vez tu tenias razón Tal vez tu tenias razón Y era inútil esconderse O soñar con prometerse tantas cosas Tal vez tu tenias razón Tal vez tu tenias razón Y ese miedo que sentías Que gritabas que perdías tantas cosas, era yo Y tan fácil que habria sido No enredar nuestros destinos Y dejar que los caminos Continuaran separados, pero tal vez yo tenia razón [Chorus:] Y solo habria que vivir Ay sin miedos, sin excusas Vivir, inventando la locura Vivir, como Dio...

¿Irresponsable yo? ¡Irresponsable tú!

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*Nota: El siguiente texto no está basado en hechos reales. Fue inspirado en conversaciones cotidianas con amigos. Nada personal. Ayer se atrevió a hablarme de responsabilidad. Su cara de prepotencia y arrogancia no hicieron más que despertar en mí un sentimiento de desprecio y casi odio instantáneo, por aquel ser al que tantas noches le había regalado y por el que había arriesgado muchas cosas en mi vida. Su risa desparpajada, sus palabras en tono sarcástico, su incontrolable ego, me producían nauseas, me daban ganas de clavarle un puño en la nariz (pégale a alguien en la nariz y sabrás porqué lo digo) y exhibirlo en aquella sala llena de, digámosle ilustres, ilustres de mierda será. En fin, el festival de la pedantería y egos sobreactuados, donde él y yo nos encontramos por casualidades del destino y ahora venía a hablarme de responsabilidad. Cómo puede hablarme de responsabilidad un ser al que le encomendé el más importante órgano de mi cuerpo, el que genera mis latido...

Pesadillas reales...

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Laura se ha despertado a eso de las 2:11 a.m. Un mal sueño es el causante de su insomnio. Da vueltas en la cama y siente un cruel ardor en el estómago. - - Bendita gastritis, se dice. Decide levantarse y caminar por su habitación en medio de la noche. Da golpes a la pared, mientras el llanto inevitable se desborda en aquella mujer. Se arrincona en una de las esquinas, apretando uno de sus cojines favoritos, aquel mismo que huele a chicle de fresa. Quisiera entender por qué le duelen tanto las cosas. Miles de imágenes pasan por su cabeza, recuerdos que van y vienen sin cesar. En medio del llanto alcanza a sonreír al recordar tantos momentos felices. Pero algo aprieta y quema su corazón al mismo tiempo, algo que le produce un dolor indescriptible y que aumenta el caudal de lágrimas que se desprenden de sus ojos verdes. Llegan las 5:00 a.m. y es como si el tiempo no hubiera pasado. Allí tendida en el piso, sin fuerzas, con las lágrimas escurridas hast...

"Tú vales mucho"...

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El autoestima es una cosa jodida. Siempre he considerado tener “alta autoestima”, me quiero y valoro mucho. Sin embargo, hay momentos y circunstancias de la vida, que te hacen sentir todo lo contrario: el trapito sucio con el que limpiaron, la escoba con la que barrieron y dejaron olvidada, en fin, te llegas a sentir como la cosa más minúscula de la Tierra, el cero a la izquierda, aquello que no vale nada, cuando sin duda es lo contrario, por el hecho de ser seres humanos, ya valemos mucho, al menos para nuestro Creador. Es por eso, que en esas ocasiones cuando nuestra autoestima la tenemos por el suelo (y en el peor de los casos, por el subsuelo), aparecen los amigos y personas que de una u otra manera siempre tratan de subirte el ánimo, de hacerte sentir importante, de reflexionar la situación, de mirar si vale la pena en realidad quedar en ese estado de “pordebajeada” en el que te encuentras. Yo no tengo que hacer muchos esfuerzos pa’ que la gente note que no estoy en mi punto. Y es...

Muñequita de nadie...

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Ella es la muñequita linda que todos miran, que todos miran… Todos la quieren tener, pero ninguno la tiene para quererla… Muñequita de colección se ha acostumbrado a ser… Entrega su corazón por completo, y se lo devuelven hecho pedazos… Luego, de jugar con ella, la vuelven a dejar en aquel estante viejo… Lágrimas de cristal recorren sus mejillas colorás… No comprende, no entiende, no quiere saber… Muñequita de todos, muñequita de nadie… Ya no quiere ser más un juguete… Ahora quiere que la adoren y la respeten como a una persona… Corazón de colcha multicolores, retazos de amores, de amores… Sonrisa que esconde una tristeza loca… Muñequita siente que ha llegado la hora… El juego ha terminado, ahora será persona, persona… Corazón que late, corazón que adora… Ahí sale de nuevo, la muñequita soñadora… Todos la quieren tener… Y aquel que la logre tener, tiene que ser pa’ quererla... Porque aunque siga siendo la muñequita de todos… Ya no será más el juguetito de nadie…

Volver a sentir...cosas del corazón

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Yo no puedo decir que soy la mujer más afortunada del mundo en cuestiones de amor. Muchos se sorprenden cuando digo que “más salada que yo en asuntos del corazón” no creo que exista. Aunque no me considero la última Coca Cola de la tierra, reconozco humildemente que tengo cierta gracia y atractivo, que bien me lo recuerdan los hombres en las calles, cuando sin medir sus comentarios, me “piropean” de todas las formas habidas y por haber, pero que para mí no es sinónimo de éxito rotundo y mucho menos en el amor; bastantes mujeres bonitas, mamacitas, divinas, que conozco, se la pasan solteras o son dejadas/cambiadas por sus parejas. Y bueno, ciertamente, resulta que yo soy la mujer más sentimental del mundo. Esa sensibilidad característica de los Piscis, pareciera que en mí logra su máxima expresión. Soy de las que llora por todo: viendo un noticiero, porque una amiga consiguió trabajo, porque otra tuvo su primer bebé, porque a ella le partieron el corazón, porque un amigo se accidentó, p...