Una noche en el hospital...
Siempre he odiado los hospitales. De hecho, nunca me ha gustado ese olor tan extraño que tienen, como a enfermos, como a muerte. No me gustan porque además, no me causa ningún placer ver a gente sufrir por sus dolores, enfermedades, sangrando heridas, delirando, en el último suspiro. Simplemente, son cuadros de la vida, que preferiría omitir de mi vista. Y precisamente por eso fue que no quise estudiar Medicina, la carrera con que soñaba desde niña (ah! Claro, creo que todos algunas vez quisimos ser doctores cuando pequeños), porque no soporto ver a gente sufriendo, entro en un estado de shock que no me permite hacer mucho frente a esos casos. Cuando me enfermo, siempre trato de resolver mis enfermedades primero desde la casa, con medicinas tradicionales (sí sí, ya sé, no me regañen por automedicarme) y hasta siguiendo los consejos de mi abuela que siempre tiene un remedio natural para cada dolor y enfermedad. Cuando la cosa se complica, pues ahí si toca correr a ese sitio que tanto od...