La sonrisa que no pude regalar...
Hoy es uno de esos días en los que amaneces sin amanecer. En el que abre los ojos cuando de verdad hubiese sido mejor que se quedaran cerrados. En los que un suspiro profundo no tiene ningún efecto. Uno de esos días en que andas como una especie de zombie deambulando por la vida, una vida que justo hoy sientes extraña, como si no te perteneciera, una vida que está lejos de ser lo que quieres vivir. El nudo en la garganta no se ha ido y creo que permanecerá ahí por un tiempo más, cortando todo intento de habla. Y es que de verdad, no tengo ganas de hablar, de nada ni de nadie. Las palabras hacen huelga en el pecho y se siente una presión horrible. O ¿serán los sentimientos aprisionados que gritan con demencia que los dejen salir, que los dejen ser libres? La comida no tiene sabor, o al menos yo no se lo siento. Tal vez, porque mi vida está desabrida y así sentiré cada cosa que pruebe. Es más, ¿qué será eso de hambre? Creo que tengo mucho tiempo sin saberlo, la inapetencia es mi mejor am...