La vida de cuadritos...
No soy la mujer perfecta. De hecho, aunque me gustaría serlo, tengo que aceptar que soy una muñeca con muchos defectos de fábrica. Y con esto no me refiero al aspecto físico solamente, sino a aquellas imperfecciones que se ven reflejadas en mí actuar con los demás y otras acciones cotidianas. Así como es sano reconocer y aceptar nuestras mayores cualidades y virtudes, también lo es admitir nuestros defectos, esos que muchas veces queremos esconder o quisiéramos no tener, pero que no sé si desafortunadamente, nos acompañan, algunos por unas etapas de la vida (mientras se corrigen) y otros por siempre, porque simplemente hacen parte de nuestra esencia. Y aquí voy. Tal vez para muchas personas, soy detestable. Y puedo ser detestable porque soy una mujer demasiado caprichosa, acostumbrada a que quiénes me rodean actúen como yo quiero que lo hagan, que me complazcan en lo mínimo y no me pongan resistencia a las cosas. Detestable, porque soy muy impaciente. Odio que me hagan esperar y cuand...